Antioxidante

Los Radicales Libres son elementos altamente reactivos generados por la actividad metabólica normal del organismo y por sustancias tóxicas generadas por la elevada contaminación ambiental, que alcanza también a la cadena alimentaria, y que de acuerdo con las teorías actualmente vigentes, serían los agentes responsables de muchas patologías de alta incidencia en vastos sectores de la población mundial. Este es el caso de la ateroesclerosis, diabetes, enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson, etc, y colagenopatías, entre otras.
Los restos de plaguicidas y pesticidas utilizados en el agro; los metales pesados como el mercurio, plomo, arsénico, cadmio, etc. que contaminan los acuíferos; los productos residuales de las transformaciones metabólicas que experimentan los medicamentos en el hígado y las sustancias sintéticas utilizadas en la industria alimentaria como colorantes, emulsionantes, conservantes y edulcorantes, entre los más significativos; se consideran las fuentes externas más importantes generadoras de Radicales Libres, conjuntamente con la radiación UV de alto poder de penetración (radiación solar) y los gases tóxicos contaminantes de la atmósfera, que ya han destruido parcialmente la capa protectora de ozono.

Como señalamos anteriormente, también los circuitos metabólicos normales del organismo generan Radicales Libres (reacciones bioquímicas ligadas a la cadena respiratoria y a los mecanismos enzimáticos de desintoxicación), al igual que ciertas actividades fisiológicas como la fagocitosis o capacidad de los glóbulos blancos de eliminar partículas extrañas. Los Radicales Libres son derivados del oxígeno; destacando entre los más nocivos el anión superóxido, el peróxido de hidrógeno y el radical hidroxilo que atácan las estructuras celulares; especialmente ribosomas, mitocondrias y membranas celulares, dando lugar a perturbaciones bioquímicas muy graves que se expresarán clínicamente como enfermedades. En este sentido, son los peróxidos lipídicos que se forman al interaccionar los RL con los lípidos de las membranas celulares, los encargados de propagar el daño oxidativo.
De todas las acciones farmacológicas del J de AV, destaca su notable capacidad neutralizante de RL, que se debe fundamentalmente a la presencia de las vitaminas dotadas de poder antioxidante A, C y E y a las concentraciones de Selenio, Zinc, Cobre, Manganeso, Cromo y Germanio, elementos dotados de la capacidad de remover metales pesados formando complejos hidrosolubles y participando algunos de ellos como cofactores en reacciones enzimáticas de desintoxicación, especialmente en el hígado.

La vitamina A posee notable actividad protectora sobre la piel y las mucosas, mientras que la vitamina C ejerce una especial actividad protectora sobre las lipoproteínas y otros componentes lipídicos de la sangre. Por su parte la vitamina E manifiesta su actividad antioxidante, protegiendo la integridad de los componentes lipídicos de las membranas celulares.
Actuando conjuntamente, las vitaminas y los elementos citados presentes en el J de AV, activan el sistema antioxidante natural de nuestro organismo evitando los efectos perniciosos de los RL, tales como diabetes, cataratas, afecciones cardiovasculares, esterilidad masculina, afecciones respiratorias, hepáticas e inmunoalérgicas, nacimientos prematuros, cáncer y otras patologías degenerativas.