Antitumoral

Existe una nutrida bibliografía científica que testimonia la efectividad del J de AV frente a cierto tipo de tumores. En determinados sarcomas (sarcomas blandos), el acemanano y otros PFA se ha demostrado que inhiben el crecimiento tumoral promoviendo la regresión del proceso malignizante. También en ciertas variedades de leucemias, resistentes a diferentes asociaciones quimioterápicas, se ha puesto en evidencia la capacidad del J de AV para detener la proliferación descontrolada de cierta líneas celulares.

En la prevención de melanomas y cáncer de piel, tanto el jugo como el gel de AV, han demostrado su eficacia debido a las propiedades inmunomoduladoras y protectoras de las lesiones inducidas por radiación, atribuidas a los PFA y otros componentes. En este sentido se ha demostrado que los polisacáridos mucilaginosos del aloe, especialmente el acemanano, actúan promoviendo la activación de los macrófagos y estimulando la liberación de interferones, interleukinas, prostaglandinas, factor de necrosis tumoral y factores de control del crecimiento celular; sustancias biológicamente activas que forman parte de los mecanismos naturales de defensa antitumoral del organismo. Actualmente se ha extendido la utilización del J de AV a otras variedades de cáncer y muy especialmente acompañando a la quimioterapia o radioterapia convencionales, por los notables efectos beneficiosos que experimentan en el estado clínico general y en la calidad de vida los pacientes sometidos a las terapias mencionadas.
La mejoría apreciada en la evolución clínica de los cuadros tumorales, estaría asociada no solamente a la actividad antitumoral del J de AV, sino también a sus propiedades antioxidantes; es decir a su capacidad de neutralizar a los llamados Radicales Libres generados en este caso específico, por la propia actividad metabólica del tumor y por la quimio y/o radioterapias aplicadas.