Los antioxidantes

Es habitual escuchar hablar actualmente de oxidación y de Radicales Libres (RL), hasta el punto que constituye uno de los temas preferidos y preferenciales en materia de salud abordados por los medios de difusión masiva, que informan sobre la necesidad de enriquecer nuestra dieta o bien complementarla con antioxidantes naturales.
El oxígeno, como es por todos conocido, es un elemento esencial para la respiración y para las transformaciones y procesos metabólicos que configuran el ciclo vital de los organismos vegetales y animales. Sin embargo, también puede reaccionar produciendo sustancias inestables, altamente reactivas en términos biológicos y nocivas para la salud, llamadas Radicales Libres (RL).
Éstas se producen normalmente en el curso de los procesos bioquímicos vitales, que se desarrollan en las estructuras celulares que conforman los diferentes tejidos orgánicos; tales como síntesis y degradación de sustancias metabólicamente activas, reacciones de defensa del sistema inmunológico frente al ataque de agentes patógenos como bacterias y virus, y mecanismos generadores de energía, entre los más destacados.
Pero la producción de Radicales Libres se ha incrementado notablemente, por exposición a las actuales condiciones mesoambientales tales como la contaminación del aire que respiramos, los efectos nocivos de la radiación solar por su elevada concentración de rayos UV de alto poder de penetración, las radiaciones ionizantes, la contaminación de la cadena alimentaria con residuos de productos agroquímicos sintéticos y pesticidas y la contaminación de las reservas acuíferas (ríos, lagos, mares, etc.) con metales pesados de alta toxicidad, uso indiscriminado de medicamentos, hábito de fumar y otras adicciones tóxicas figuran entre los factores de riesgo más significativos.
Los Radicales Libres, tales como el ANIÓN SUPERÓXIDO, los PERÓXIDOS, los RADICALES HIDROXILO y los PEROXINITRILOS; entre los más relevantes; afectan la estructura de las membranas celulares, aceleran la oxidación de los lípidos o grasas intracelulares originando peróxidos lipídicos que causan daño en las paredes arteriales, producen alteraciones en la síntesis de proteínas y en la secuencia de bases integrantes de los ácidos nucleicos (ADN y ARN), que son las causas determinantes de numerosas patologías como así también del envejecimiento prematuro.
Estas alteraciones bioquímicas se manifiestan bajo la forma de enfermedades tales como artritis reumatoidea y otras artropatías, afecciones cardiovasculares, cataratas y procesos degenerativos de la mácula, coagulopatías, procesos inflamatorios crónicos y degenerativos, cáncer y patologías asociadas a los daños provocados por los Radicales Libres sobre el genoma humano (alteraciones de la estructura genética celular).
Nuestro organismo dispone de un sistema antioxidante de naturaleza enzimática, encargado de neutralizar y destruir las acumulaciones de los mencionados radicales para evitar su acción perjudicial sobre las diferentes estructuras tisulares. Está integrado fundamentalmente por las enzimas, SUPERÓXIDO DISMUTASA, CATALASAS, PEROXIDASAS y GLUTATIÓN PEROXIDASA, quienes desempeñan un rol importante en la protección de los tejidos y órganos de los procesos oxidativos desencadenados por los Radicales Libres.

Numerosos alimentos que forman parte de nuestra dieta habitual son ricos en antioxidantes tales como la vitamina C, abundante en cítricos y vegetales; la vitamina E presente en los aceites de maíz y soja, germen de trigo y cereales integrales y el Beta Caroteno, precursor de la vitamina A, que se halla en zanahorias, vegetales de hoja, etc.
Todos ellos poseen la capacidad de eliminar Radicales Libres (acción antiradicalaria) del organismo, mientras que minerales como el Selenio, Cobre, Zinc y Manganeso son indispensables para la activación de las enzimas que integran el sistema antioxidante señalado anteriormente.
La coenzima Q 10 también participa en la protección contra la oxidación de los componentes vitales de las membranas celulares.
Sin embargo, numerosas investigaciones llevadas a cabo en los últimos años revelan que el aporte de sustancias protectoras frente a los procesos oxidativos, aún en las dietas más saludables, no es suficiente para neutralizar la excesiva cantidad de Radicales Libres a las que estamos expuestos y para evitar, en consecuencia, las patologías resultantes de su acción nociva. Actualmente los niveles del llamado “Stress Oxidativo” son muy elevados y en muchos casos más o menos fuera de control; tal es el caso de la contaminación ambiental en grandes centros urbanos, elevados índices de radiación, humo de cigarrillos aspirado por fumadores activos y pasivos, consumo exagerado de medicamentos, etc.
Los argumentos expuestos justifican la gran difusión con la que cuentan actualmente los suplementos dietéticos dotados de capacidad antioxidante, basados en la utilización del JUGO DE ALOE VERA, GINGKO BILOBA, TÉ VERDE, CARDO MARIANO, AJO, UVA NEGRA y ARÁNDANOS, entre otros; destacando en su composición la presencia de sustancias tales como Polifenoles, Catequinas, Glucósidos, Carotenoides, Flavonoides, Flavonoles, Antocianidinas y Proantocianidinas, entre los más importantes por su actividad “cazadora de Radicales Libres”.
La complementación de la dieta con antioxidantes, constituye uno de los pilares fundamentales de la Medicina Ortomolecular en la prevención y tratamiento de diferentes patologías, en las terapias anti-envejecimiento (anti-aging) y en la reservación de la salud.

Desde la más remota antigüedad el hombre ha buscado la forma de detener el avance del tiempo y sus efectos sobre el natural proceso de envejecimiento.
Existe en este sentido, una importante bibliografía sobre las distintas tentativas y procedimientos utilizados a lo largo de la historia de la humanidad, en la ansiada búsqueda del “ Elixir de la Juventud” que garantizaría la detención del inexorable efecto del paso del tiempo sobre nuestras estructuras orgánicas.
Los recientes avances en el campo de la biología, la bioquímica molecular y la genética, asociados a una mejora manifiesta en las condiciones existenciales, han permitido un notable incremento en las esperanzas y expectativas de vida, es decir, en el promedio de años de vida de las personas.
Destacan particularmente, el mejor conocimiento del que se dispone en la actualidad sobre las principales causas del envejecimiento, a saber:
– El proceso oxidativo u oxidación desencadenado por los Radicales Libres.
– Las alteraciones cromosómicas y el consiguiente daño genético.
– La acumulación intra y extracelular de toxinas.
– Las disfunciones hormonales que se producen a partir de cierta edad.
– Los desequilibrios nutricionales producidos por dietas incorrectas.

Todos estos factores actuando en forma simultánea han de contribuir, según revelan los estudios bioestadísticos, ha acelerar el proceso de envejecimiento asociado en la mayoría de los casos con una considerable pérdida de la calidad de vida.
A medida que envejecemos, las células y tejidos que conforman nuestro organismo experimentan cambios que conducen al deterioro y a la muerte de las mismas.
Es posible apreciar en estas circunstancias, una pérdida de eficacia y capacidad para reparar el material dañado, al tiempo que los tejidos se tornan más rígidos. Así, por ejemplo, los pulmones y el músculo cardíaco se dilatan con menor eficacia; los vasos sanguíneos se endurecen; los ligamentos y tendones se tensan y los huesos se descalcifican, con la consiguiente pérdida de material óseo y riesgo de fracturas.
El envejecimiento es un proceso continuo e irreversible, asociado a una pérdida progresiva de la capacidad de adaptación, que es posible prevenir a través de terapias adecuadas que tienden a eliminar o reducir la exposición a los factores de riesgo de una senilidad prematura.
Ello implica controlar las patologías propias de cierta edad cronológica de nuestra existencia o de una mayor incidencia de las mismas; la corrección de hábitos nocivos para la salud como el tabaquismo o beber alcohol en forma abusiva y la práctica de actividades físicas destinadas a evitar las consecuencias nocivas del sedentarismo.

Es de destacar en este sentido, la utilización de Antioxidantes a los efectos de proteger nuestro organismo del daño producido en los tejidos por los Radicales Libres; sustancias inestables y altamente reactivas como el anión Superóxido, los radicales Hidroxilo y los Peróxidos que propagan el proceso oxidativo produciendo lesiones a nivel de los cromosomas y afectando la estructura molecular de sustancias fundamentales como el colágeno, la elastina, los mucopolisacáridos, los lípidos y las proteínas séricas.
Estas alteraciones a nivel molecular, se expresan clínicamente por el desarrollo de las patologías que más frecuentemente aparecen en los ancianos, tales como las afecciones cardiovasculares, la ateroesclerosis, la diabetes mellitus, las enfermedades degenerativas cerebrales como Alzheimer, Parkinson, etc., el enfisema pulmonar y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las cataratas y el glaucoma, la sordera, el síndrome vertiginoso y otros trastornos sensoriales, las infecciones e incontinencia urinaria, la hipertrofia prostática, los trastornos inmunológicos con descenso de los niveles séricos de inmunoglobulinas, las artrosis y la osteoporosis, la poliartritis reumatoidea y el cáncer de pulmón, de vejiga de próstata, de colon etc., y otras patologías tumorales.
Los suplementos dietéticos nutricionales desarrollados por EXIALOE, se caracterizan por la riqueza en principios antioxidantes que tienden a retardar el proceso de envejecimiento y a controlar la evolución de las patologías asociadas con el mismo.

Jugo de Aloe Vera: rico en vitaminas A, C y E; esencialmente antioxidantes; Polisacáridos Farmacológicamente Activos (PFA), minerales y oligoelementos.
Jalea Real: disuelta en jugo de aloe; notable revitalizante y activador de las funciones metabólicas.
Inmunoaloe-5: potenciador del sistema inmune y de la respuesta inmunológica, con el consiguiente aumento de las defensas orgánicas, debido a su composición en la que se han asociado las propiedades del Jugo de Aloe con Echinácea, Vitamina C, Propóleo y Jalea Real.
Batidos Dietéticos (Gingko Energy): por su contenido en Gingko Biloba, asociado con Picolinato de Cromo y proteínas del suero de la leche entre otros componentes, actúa estimulando la microcirculación periférica cerebral especialmente.
Antioxi: preparado en el que se han asociado las propiedades del Jugo de Aloe con Arándanos rojos y negros, Luteína, Selenio y Zinc con lo que se incrementa sensiblemente la capacidad de neutralización de los Radicales Libres y se preservan las funciones metebólicas y sensoriales esenciales.

La utilización de los complementos nutricionales citados, asociados a una correcta alimentación sana y balanceada, exenta de azúcares refinados y grasas saturadas o hidrogenadas y rica en frutas y legumbres frescas; una actividad física regular (por ej. caminar treinta minutos cada día); un descanso reparador de seis a ocho horas diarias y una actitud mental positiva, han de contribuir indudablemente a retardar el proceso de envejecimiento y a mantener una óptima calidad de vida.